El día que menos te lo esperas te das cuenta de que estás enamoraada. Piensas que es el mejor tío de tú vida, el más guapo, el más simpático, el mejor. Te enganchas a él como a una jodida droga y te das cuenta de que nunca habías querido tanto a alguien como a él. Pasan los primeros días, te encaprichas cada vez más y más y llega un momento en que no te das cuenta de que tan sólo han pasado dos semanas, dos seemanas que jamás olvidarás. Contigo me sentía la persona más especial de este mundo. Aprendí lo que es el amor verdadero, lo que puedes llegar a sufrir por esa persona. No por una persona cualquiera, no, un idiota. Pasan los días y él se olvida de ti. Pasa un mes y piensas haber pasado página, pero ¿qué pasa? Sigues quedando con él, pasaís una buena tarde, riendo, una tarde como en los viejos tiempos. Lllegas a casa, te pones a pensar: “ Joder, creo que me gusta, no puede ser”.
No puedes. Fue un error. No puedes volver a caer en el juego, dos veces ya son suficientes.

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